viernes, 7 de julio de 2017

IV. Los pasos



Estoy de pie aquí sobre mis mismos pasos. Mi pasado es tan confuso y me futuro es muy incierto. Mi nombre no es de éste paraíso; es terrestre. Parece que todo ha sido una mentira. Parece que en todo lo que he creído éste tiempo se comienza a derrumbar de a poco. El motivo, el camino, el sacrificio, el ideal, todo desaparece. Parece que nunca he sido, no lo soy y nunca seré de aquí. Pero he sido elegida, entre millones de mundos y estrellas se me ha dado una tarea de parte de los arquitectos; ser una guardiana del tiempo.

Azid Al Raf Hassed no es una ciudad como cualquiera, es la capital del universo. Es una ciudad habitada únicamente por los elegidos. Me he preguntado ¿cómo llegué aquí? ¿Cuándo me trajeron? ¿De dónde viene mi nombre sin significado? ¿Será que fui arrebatada de alguna civilización antigua? ¿Será que soy el fruto de miles de experimentos? Después del juicio, de haberlo visto a él mi duda se ha incrementado a tal punto que he analizado mi propio ADN y me he dado cuenta que en realidad no soy de éste planeta como pensaba. Esto me ha hecho tener temor, llorar por horas, querer abandonar ésta misión. Pero aquí estoy yo frente a ésta gran puerta, a punto de cambiar mi destino, porque es lo que me dice me corazón, para ser transcendental por las eternidades.