jueves, 22 de marzo de 2012

Nueva etapa del blog: La clínica del Dr Mengueche





Recuerdo hace varios años, cuando estaba en el colegio que un día decidí participar en un concurso de poesía, y desde eso, no dejé de escribir. Otro día, unos años después decidí unirme a una comunidad de escritores y poetas, donde siendo tan solo un principiante, tuve mucho éxito. No tanto fama, ni reconocimiento, sino que aprendí mucho y conocí de verdad buenos escritores. Después de esa época de climax literario, tuve una caída en un vacío profundo -del cual-, aún no creo haberme recuperado. Desde el momento que te das cuenta que te gusta, o eres bueno escribiendo tienes que aceptar dos cosas; o eres un escritor mediocre y tienes dinero porque tus libros se venden, o eres un escritor pobre y todos leen lo que escribes pero nadie es capaz de pagar por ello.

En realidad soy de los que creo que no se puede soñar ser bueno en algo con el objetivo de ganar dinero, porque desde ese momento tu mente está enfocada en otro objetivo, y estás condenado al fracaso. Hace unos días -sin querer- pasé en frente de la casa del gran poeta costarricense Jorge Debravo, mi novia me levantó del asiento para que me tomara una foto en aquél lugar. Al estar allí pensé que no había lugar más humilde en el mundo que aquél lugar de campo para que naciera un poeta, tan sensible al mundo en que vivía como para dedicarle las letras. También cuestionaba que a San Ramón lo llamen "La tierra de los poetas" cuando en realidad Turrialba merece tal denominación. Aún cuestiona más que existan personas que  vivan allí y desconozcan la identidad de éste escritor. Así es cierto lo que dicen con respecto de que existen 3 cosas infinitas: el universo, la ignorancia de la gente y la sangre de los caballeros del zodiaco.

Bueno, talvez como escritor nunca tenga fortuna, y talvez alguien aprecie lo que escribo solamente cuando muera. Nunca estudiaría en una universidad para terminar escribiendo para un periódico nacional donde abunden las noticias amarillistas, hagan burla del dolor ajeno o se dediquen a escribir cosas absurdas sobre la noticia mas irrelevante. Me sentiría terriblemente humillado tener que presentar un programa que ofenda la inteligencia del ser humano, pero ¿qué queda? Al final de cuenta la necesidad tiene cara de perro y más de uno no lo piensa para hacer cualquier trabajo por dinero. No tengo hijos, pero en cualquier necesidad es mejor la humillación que ver a los que quieres pasar necesidad.

Creo que llega un momento en la vida donde tienes que ver si quieres seguir el mismo rumbo, o si quieres hacer cosas diferentes. Muchas veces "hacer cosas diferentes" significa arriesgarse al cambio. En realidad no me importa, no soy de esos que dicen que impongo mi propio estilo, que hago algo diferente o que les recomiendo que lean lo que escribo. Talvez les entretenga, talvez me odien o piensen que me doy aires de importancia. Después de todo, los escritores son alabados solo después de muertos. Ya al otro lado del potrero no creo que puedan ver lo que ahora se les quiere.  Creo que llegó la hora de crear un lugar para donde los locos -igual que yo- podamos compartir y combatir los males del alma que tanto nos agobian.

Padezco ataques de ansiedad, después de todo terminó siendo cierto lo que decía cuando me daba aires de "Bohemio", que era loco y por tal motivos escribía estas cosas. No puedo decir que he sufrido un infierno -mentiría-, pero si puedo decir que a pesar de todo siempre he abierto los ojos esperando que eso acabe un día. Soy de los que aún tienen humor cuando por dentro se mueren del miedo, y aún cada día aprendo algo nuevo de alguien y espero y trato que alguien aprenda siempre algo de mi. Un día le pregunté a un amigo que si conocía la clínica del Dr Mengueche, y el me preguntó "Cual Menguche?", "El que te llena las na... de leche"... Creo que el humor siempre ha sido uno de los mejores remedios para el alma, no espero vivir sufriendo soñando con un lugar mejor, sino trato de vivir lo mejor mientras pueda. Que me preocupe por la muerte después de ella. Desde ese momento traté de convertirme en mi propio doctor y ayudarme a aliviar las enfermedades y asperezas del alma.

Quien quiera que seas puedes venir hasta aquí -mi clínica, no para compartir momentos eufóricos, sino para llenar el alma y sentir la compañía de alguien que como tu o yo, siempre necesita una sonrisa, un verso, un chiste, una canción. Cualquier cosa que sirva para aliviar esas enfermedades para las que no existe cura...

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