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Mostrando entradas de 2017

IV. Los pasos

Estoy de pie aquí sobre mis mismos pasos. Mi pasado es tan confuso y me futuro es muy incierto. Mi nombre no es de éste paraíso; es terrestre. Parece que todo ha sido una mentira. Parece que en todo lo que he creído éste tiempo se comienza a derrumbar de a poco. El motivo, el camino, el sacrificio, el ideal, todo desaparece. Parece que nunca he sido, no lo soy y nunca seré de aquí. Pero he sido elegida, entre millones de mundos y estrellas se me ha dado una tarea de parte de los arquitectos; ser una guardiana del tiempo.
Azid Al Raf Hassed no es una ciudad como cualquiera, es la capital del universo. Es una ciudad habitada únicamente por los elegidos. Me he preguntado ¿cómo llegué aquí? ¿Cuándo me trajeron? ¿De dónde viene mi nombre sin significado? ¿Será que fui arrebatada de alguna civilización antigua? ¿Será que soy el fruto de miles de experimentos? Después del juicio, de haberlo visto a él mi duda se ha incrementado a tal punto que he analizado mi propio ADN y me he dado cuenta qu…

III Distress Call

25 Junio, 2005. 1 am Los tres chicos se encontraban en lo alto de la montaña admirando la lluvia de estrellas. Habían comprado un poco de cigarrillos y vodka para soportar el frío de la noche. A lo lejos se observaba una ciudad iluminada dónde parpadeaban las pequeñas luces. La oscuridad de la montaña había ayudado a que el espectáculo fuera aún más hermoso. Los tres chicos hablaban de cosas triviales, y reían a grandes carcajadas. -Deberías de salir más seguido Andrés. Te juro que necesitas conocer más mujeres –dijo en tono burlón Said. -Cállate, ya tu que estás casado y te perdimos. ¡Y ahora que vas a ser papá –Le respondió Andrés que ya se encontraba bajo los efectos del vodka. De repente todo se puso en silencio. Los chicos escuchaban música con un viejo radio una emisora de clásicos de rock de los 90s. El radio se detuvo y escucharon la voz de un hombre que parecía pedir auxilio. -¿Escucharon eso? – preguntó Franco La voz del hombre en el radio se cayó y el radio comenzó a emitir un fu…

II La Llegada

La nave había salido de la barrera del tiempo y había llegado al sistema que tenía por destino. Su piloto miraba el universo oscuro que tenía frente a sus ojos. Su cara lucía agotada y enfermiza. -Todo vuelve a su origen –dijo con una voz suave, apenas un susurro. Sus compañeros simplemente se dignaron a levantar la cabeza y mirarlo. Por fin su travesía había terminado. Ellos parecían ancianos, con cabellos largos y blancos. En sus cabezas aún deambulaban los recuerdos de las historias y hazañas de su juventud. La nave llegó a un planeta, una voz robótica anunciaba el pronto aterrizaje. -Que se jodan los hijos de puta –dijo con una sonrisa uno de los tripulantes, y los otros dos rieron. La nave comenzó a tomar velocidad, las alarmas sonaron y aquella voz robótica decía repetidamente “Peligro”. Aquellos hombres –o lo que fueran- ni se inmutaron. Tenía una risa tonta en su casa, más bien cuando la nave tomó aún más velocidad, rieron. Reían a carcajadas. De repente todo se detuvo. El humo ha…

I. Telamira

Todos alguna vez hemos escuchado hablar sobre Telamira. Un planeta, en alguna galaxia, cerca de una estrella. Todos los que se han aventurado a jugar con el tiempo lo han visto en pesadillas; una estructura robótica flotando en el cielo, en un planeta tan caliente donde no existe vida. Mares de fuego. Una estructura robótica milenaria que se alza apuntando al universo, a lo que está afuera, a los que sueñan, a los que se preguntan, a los que dudan de su existencia. El infierno. Es la metáfora que los amos del tiempo escogieron para lo que es Telamira: un lugar de sufrimiento eterno. Una estructura extraterrestre hecha para torturar, para infligir un dolor eterno, doblegar nuestra alma, despedazarnos, llevarnos a nuestra raíz salvaje de seres humanos. Pero así son los amos del tiempo, seres sin piedad, sin remordimientos, dispuestos siempre a condenar a los que buscan cambiar el pasado, o el futuro.
Siempre desde niño me preguntaba, el significado de las cosas. De todo dudaba. No creí…